Como un miembro de tu cuerpo.

Tiene sabor, olor, color, sonido y textura. Es algo tan completo, que cuando esto ocurre, sobra todo lo demás. El tiempo se para, las demás personas podrían dejar de existir, no te importa lo que echen por la tele. Sin embargo, parece que posees un nuevo órgano en tu cuerpo. Lo puedes mover, acariciar, te duele si se daña y por tanto lo quieres cuidar.



Cuando coincides en una palabra sientes que le das un beso. Después de un encuentro el sabor en la boca te recuerda a un orgasmo. Te despiertas al mismo tiempo aunque existan mil kilómetros de separación. No exagero. Son lazos y sensaciones de espuma. Tejer flores naranjas, un balanceo entrecortado con tan solo las puntas de los pies en el suelo. Todo tiene sentido y nada es real.

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